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En el curso de una carrera polifacética que ha abarcado cuatro décadas, Dee Dee Bridgewater (Estados Unidos, 1950) ha ascendido al escalón más alto de las cantantes de jazz actuales, dando su toque único y personal a standards, además de dar intrépidos saltos de fe a la hora de remozar clásicos del jazz. Para su última grabación, Eleanora Fagan (1917-1959): To Billie With Love From Dee Dee, Bridgewater rinde sus honores a una figura icónica del jazz, Billie Holliday, que murió trágicamente a la edad de cuarenta y cuatro años, hace medio siglo. “Este álbum es mi modo de presentar mis respetos a una cantante que hizo posible que cantantes como yo se forjaran una carrera por sí mismas”, afirma Bridgewater, que interpretó el papel de Holiday en la triunfal producción teatral Lady Day, basada en la autobiografía de la cantante, Lady Sings the Blues, y representada en París y Londres en 1986 y 1987. “Quería que Eleanora Fagan fuera algo diferente: más moderno y una celebración, no una [grabación] que acaba volviéndose sombría y triste y sensiblera. Quería que el disco fuese alegre”. Con ese trabajo, en honor a la gran Billie Holliday, sigue recreando a las grandes figuras del jazz, no en vano en 1997 consiguió un Grammy por su disco de homenaje a Ella Fitzgerald, y ya se dedicó al servicio de alabar a Horace Silver (Love and Peace: A Tribute to Horace Silver, 1995) y a Kurt Weill (This Is New, 2002).
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